Detrás de las hierbas
se esconde un suspiro. La sombra viva y ondulante palpita. De una orilla a otra Fluye la vida en concierto de pureza.
Se restriegan los nombres de lo idos. Se resguardan los latidos del alma.
Y las rocas blancas inducen al camino. Una brisa promete. Una brisa trae su nombre.
Años inciertos sobre la estela de una luz soñada. Años de vidas ajenas.
El agua abriga. El agua conduce al idilio inesperado. La albergaré en mí. Seré el recipiente. Donde se encarnarán las promesas donde se materializa la bruma turquesa.
La magia del bosque. El poder fértil y de aromas crecerá hasta mí. Sabrá elevarme en una lluvia nueva para eternizarme para volverme real y abandonar la ilusión del espectro gris que soy.
Y mi mirada sabrá llegar. Guiada por la última libélula azul.
De regreso. Reconstruirme. De nuevo. Reencarnarme. De verás. Revivir. De acuerdo. Al destino. Renacer. En sus manos, de liquen, de niebla, de agua fértil, de cielo húmedo y verde.
Y rehacerme desde la imagen a materia de fantasma a mujer de piel y sangre y feminidad táctil.
Seré el destello Seré recipiente de luz. Seré la Venus real en el paseo del dios.
Seré recreación del cosmos en mi universo de mujer.
Amparo Carranza Vélez. 18 de Marzo de 2006.
Centellea la plata. Y los destellos reavivan la sangre de mis venas.
Descubro así el brillo en tus ojos. Ya no son meras ilusiones de un sueño. Y veo a través de ellos las corrientes, que cursan a través de la tierra, desde lejanías extensas.
Y ya la fuerza arrastra el mensaje impoluto. Desde tierras altas. Trae las aguas de otras lluvias. Y su candor en el sonido de su aleluya.
Se deslumbran las miradas escondidas. Como una fuerza incontenible. Inagotable como el curso de este inmenso río. Río de metal acerado. Río de tierra rosa. Río de mar dulce.
Ya no habrá otra orilla lejana por descubrir. Ya no habrá más corrientes que me arrastren lejos de sus aguas. Ya no viviré lejos de tu mirada.
Amor que no alcanza al sacrificio de la vida. Ni al paso del tiempo.
Amor, ¡si, qué he intentado amar! Cada ser vivo. Cada ave, cada pez. Cada mirada. Cada mano.
Amor que no alcanza para hacer inmutable este universo que cambia y se expande. Ni alcanza para que los niños permanezcan pequeños. Sonrientes y tiernos. Ellos han de crecer y conocer que el amor no alcanza.
Las guerras. No alcanza, mi amor. Para detenerlas. Ni mis sueños de paz.
Los bosques no crecen con mi amor. Los bosques, las ballenas son cortados por avaricia y ella si que destruye y mata. Y alcanza a justificar todos los medios.
Intenté demostrar mi amor con un diamante, que perdurara. Pero ése era un diamante de sangre. Salió de las manos rotas de una victima africana. Dentro de una horrible mina de muerte.
Amor que no alcanza para el perdón de los hombres. Sirve siempre el castigo y la venganza. La malicia que mal se llama justicia.
Mi amor no alcanza para ser feliz. Para hacerte feliz a ti. Ni para que permanecerías junto a mí. Hasta la luna se aleja de la Tierra cada día.
Amor que no alcanza a ser visto. Pues es invisible e infinito en sí mismo. Y alberga en sí el dolor de comprender el fin.
Fantasías y Poemas: Otros poemas de la misma autora.
Fairies forest
Charlotte Mason
We are all meant to be naturalists, each in his own degree, and it is inexcusable to live in a world so full of the marvels of plant and animal life and to care for none of these things. ~ Charlotte Mason